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Una tendencia, tanto en la industria ganadera como en muchas otras industrias, es que la producción se desarrolle de manera sustentable, para lo cual el manejo de sus residuos es una de las etapas primordiales.

El manejo adecuado de los residuos no solo tiene relevancia desde el punto de vista medioambiental, sino que además se relaciona con la salud humana y animal.

Entre los impactos que los desechos de la ganadería genera al medioambiente están, por ejemplo, la contaminación de aguas por materia orgánica y bacteriológica, contaminación por compuestos nitrogenados del aire y aguas superficiales y subterráneas, emisión de gas metano, desequilibrio nutricional de suelos por exceso de compuestos de N, P y K.

Una forma de mitigar el impacto y añadir valor a la industria ganadera es gestionar los residuos considerando una etapa, previa al tratamiento, de reutilización y/o de revalorización de residuos, en especial como fertilizante. Esta etapa es una práctica frecuente que permite disminuir el volumen que finalmente es tratado por mecanismos físico-químicos y biológicos.