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La industria vitivinícola constituye, sin duda, una de las actividades económicas más dinámicas del país debido al exitoso y creciente posicionamiento que ha logrado en el mercado internacional. Lo anterior se ha traducido en crecientes exigencias de cantidad, variedad y calidad en todo el sector, entre los cuales destaca la necesidad de mejoras, innovación y nuevas tecnologías en materia de bodegaje y envasado, elementos relevantes en el acceso a nuevos y exigentes mercados.